Intervención del ingeniero Marcos Zarikian en la 82.ª Asamblea Anual de Fedecámaras celebrada los días 8 y 9 de octubre de 2026 en el Eurobuilding Hotel & Suites en Caracas.
Caracas octubre 2026
El ingeniero Marcos Zarikian, presidente de Grupo Telares Maracay fue invitado a ofrecer unas palabras en la 82.a Asamblea Anual de Fedecámaras celebrada los días 8 y 9 de octubre de 2026 en el Eurobuilding Hotel & Suites en Caracas.

En esa ocasión el ingeniero Zarikian visto el nuevo escenario petrolero y económico venezolano, aprovechó esa oportunidad en base a su experiencia en los más de cincuenta años de trabajo en el sector agrícola y textil, para resaltar, una vez mas, la importancia de generar empleo bien remunerado para el futuro de Venezuela y no repetir los errores del pasado cuando la economía pasó a ser, en detrimento del trabajador venezolano, una economía de puertos. En pocas palabras, “ la importación versus la exportación de empleo”.
A continuación un resumen de sus palabras.
Para mí es un honor haber sido invitado a expresar estas breves palabras que, basadas en mis largos años de trabajo y en mi experiencia empresarial en Venezuela, reflejan mi profunda preocupación. Me inquieta que solo estemos hablando de petróleo al debatir sobre el futuro de Venezuela, porque ningún país en el mundo puede ser verdaderamente rico si está rodeado de pobreza.
Nosotros, los sobrevivientes de los últimos 36 años que estamos aquí presentes, somos heroes nacionales. Ciudadanos que amamos profundamente a nuestro país y yo en lo personal siento por ustedes profunda admiración y respeto.
Al analizar el cierre económico de 2025, los datos oficiales del Banco Central de Venezuela y de los distintos gremios nos muestran una realidad que exige nuestra más profunda reflexión y acción.
El año pasado, nuestro país exportó aproximadamente 26.785 millones de dólares. (en números redondos 27 mil millones)
Sin embargo, debemos mirar con lupa la composición de esa cifra: cerca del 80% —equivalente a unos 21.800 millones de dólares— provino exclusivamente del petróleo, materiales de minería, metales y chatarra, sectores que generaron apenas unos 165.000 empleos directos.
Por otro lado, las importaciones alcanzaron los 17.952 millones de dólares (redondeando en 18.000 millones). Si analizamos de forma conservadora que el componente de mano de obra incorporada en dichos productos extranjeros promedió un 18%, estaríamos hablando de una importación indirecta cercana a 4.500 millones de dólares en mano de obra foránea.
A manera de ejemplo, si un trabajador venezolano formal percibiera un ingreso mínimo estimado de 5.000 dólares anuales, esto significaría que 720.000 empleos directos fueron desplazados de nuestra industria nacional por las importaciones.
¿Dónde se resintió con mayor fuerza este golpe al empleo industrial? Los datos gremiales no dejan margen a dudas:
- Agroindustria: 170.000 empleos.
- Química y plástico: 140.000 empleos.
- Metalmecánica: 110.000 empleos.
- Madera y materiales de construcción: 80.000 empleos.
- Textil, calzado y confección: aproximadamente 220.000 empleos afectados.
Para tener un Estado verdaderamente eficiente, sanar las cuentas fiscales y erradicar el déficit que alimenta la inflación, no podemos seguir cargando sobre los hombros del erario público una estructura tan sobredimensionada.
Hagamos una comparación estructural indispensable. Mientras en la década de los 90 el empleo estatal rondaba las 1.350.000 personas, hoy esa cifra se ha elevado a 2.500.000 trabajadores.
La solución estructural existe y pasa por abrir las puertas al aparato productivo. Si generamos los incentivos fiscales, financieros y arancelarios correctos para proteger y hacer florecer la industria nacional —capacitándola tanto para abastecer el mercado local como para la exportación—, podremos trasladar de forma progresiva y eficiente una gran parte de ese talento humano del sector estatal hacia la manufactura privada y formal.
Ante la alternativa de recuperar al país únicamente gracias al petróleo, cobra mayor vigencia que nunca la frase escrita en julio de 1936 por Arturo Uslar Pietri: “Hay que sembrar el petróleo”. A esto agrego la urgencia de tomar medidas contundentes para proteger lo que podemos fabricar aquí y desarrollar capacidades sólidas que nos permitan exportar.
Consumamos lo que producimos y produzcamos lo que consumimos y podamos exportar.
Habría que preguntarse porqué Estados Unidos y Europa, que se dicen de libre comercio, limitan las importaciones de vehículos chinos, aviones y otros rubros que perjudican el empleo. Y nosotros en Venezuela, por otro lado, mantenemos politicas de puertas abiertas a las importaciones de confección y calzado que afectan la creación de fuentes de trabajo en nuestro país.
Es el momento de cambiar la dependencia de lo ajeno por la fuerza creadora del «Hecho en Venezuela».
¡Muchas gracias!
